dilluns, 30 de desembre de 2013

2013...

2013... Qué decir de ti?

Haciendo un balance del año, podríamos decir que no has estado mal.
Contigo he conocido a grandes personas que espero que al leer esto se den por aludidas (seguro que más de uno que se da no es una de ellas, pero bueno).
He conocido una nueva ciudad, algunos de sus locales, sus gentes y el "rollo" que se lleva en la "capi".
Además, cierta gente me ha metido en la cabeza nuevos estilos de música que han acabado por volverme loco y cambiar mis gustos sobre la música.
Hablando de música, mi grupo y yo hemos grabado nuestro primer disco, que se dice pronto, 10 canciones que nos han sabido a gloria durante todo el verano por la ilusión que nos hacía grabar un trabajito con la experiencia tan buena que eso conlleva.
Me he descubierto, y bastante, quién soy yo mismo, que puede sonar raro, pero sí, me he dado cuenta de qué quiero, cómo lo quiero y cuándo lo quiero.

Pero al margen de mi egocentrismo ilustrado de los párrafos anteriores, has sido un tanto hijo de puta.

Leyes que más que leyes, son atentados a la libertad, a la educación y al respeto hacía una población que lucha desesperadamente, día a día, por dar de comer a los suyos y subsistir, o más bien, sobrevivir, en esta jungla de corruptos y falsedad.
Manifestaciones que parecen ser mudas para los objetivos y que tan solo consiguen entablar reyertas entre policías y manifestantes, dividiendo más aún al pueblo indignado.
Desgracias internacionales, desde el accidente de tren de Santiago de Compostela, hasta el Tifón Haiyan en Filipinas y los atentados de Volgogrado, pasando por la muerte de Nelson Mandela.
Muertos y más muertos en Siria, armas químicas, la Batalla de Alepo, etc.

Podría estar escribiendo desgracias hasta mañana por la mañana y aún me quedarían por decir.
Así que 2013, si no es molestia... Vete un poquito a la mierda y a ver si tu primo hermano 2014 nos trae algo bueno, o por lo menos mejor.

Feliz Año Nuevo! 

diumenge, 29 de desembre de 2013

Un café.

Noche tras noche me voy con la duda a la cama.
Debería invitarte a un café?

Un café en el que me sentiría medio tonto por no saber de que hablarte para estar a tu altura. Un café en el que intentaría por todas las maneras posibles sacarte esa sonrisa que solo he visto desde la lejanía. Un café en el que seguramente te cogería de las manos, te miraría a los ojos y te diría alguna ñoñez bonita para que, de algún modo, se ruborizara tu piel. Un café que me diría como eres, qué te gusta y donde te gustaría ir después del bar en el que nos encontremos.

Un café después del cual, seguramente, te acompañaría a tu casa, asustado por la indecisión de mis próximos actos que me pasarían por la cabeza como si de una carrera de hípica se tratara. Después del cual llegaríamos a tu portal y tras pensarlo y repensarlo me inclinaría para besarte y el tiempo se pararía.

Un café para el que solo hay una manera de saber que ocurrirá...

-Te puedo invitar a un café?
-...

dilluns, 23 de desembre de 2013

Una Tentación.

Esa tentación que me gustaría revocar.
Esa tentación de la que siempre oí hablar.
Esa tentación que siempre tiende a ir a más.
Esa tentación que ni siquiera entenderás.

Distancias sin remedio que no puedo salvar.
Ojos a lo lejos que no dejo de mirar.
Miradas fugaces que parecen no cesar.
Sonrisas escondidas que no puedo ocultar.

Oscuros mechones que prometen libertad.
Frías manos que pretendo calentar.
Canciones especiales suenan con normalidad.
Parecen tan vulgares cuando hablan en verdad.

Esa tentación que no puedo evitar.
Esa tentación que me hace levitar.
Esa tentación que no puede ser real.
Esa tentación que me acabará por destrozar.

Una tentación que no se puede explicar.